Freaks
Un clásico de lo grotesco
Zeus Munive
A dos años de que sean los procesos electorales estatales y a uno de que sean los comicios federales para renovar la Cámara baja del Congreso de la Unión, el PRI está recuperando espacios.
Hay una fuerte tendencia priista a nivel nacional.
La pregunta es: ¿en Puebla también?
No lo descarten.
Además, a los panistas de las cúpulas no les interesa ganar (sí, no a todos, no chillen. No sean nenas, pero es una constante).
A nivel federal los albiazules quemaron a sus mejores cartas. Ya no hay caudillos, ya no hay peleadores, después del empleado de Manlio Fabio Beltrones —un señor de apellido Calderón— ya no hay muchas cartas por las cuales jugar.
A nivel estatal, el más fuerte es Rafael Moreno Valle Rosas, no hay duda de ello. Los demás contendientes están nomás para negociar.
Pero el problema es en el PRI, porque es real que el partido tricolor está recuperando espacios y está retomando fuerza. En el caso de Puebla es que, honestamente, ya no tiene gallos para asumir esa responsabilidad.
Es decir, el PRI está llegando a lo contrario que le ha sucedido en el pasado: ahora será importante el partido y no el candidato. Y es que con todo respeto para los cuadros priistas, no hay quien tenga un carisma como candidato, como lo tuvo en su momento Melquiades Morales en 1998 y Mario Marín en el 2004.
Y es que ambos tenían kilómetros recorridos.
Los que aspiran por Puebla no tienen ese nivel ni ese kilometraje. Sólo podría aparecer en la lógica, la presidenta municipal, aunque ella de plano sea precavida y mejor evite hablar del tema.
Pero seamos objetivos: el PRI está recuperando espacios en todo el país y no es de extrañarse que el próximo presidente de la República sea priista e incluso se apellide Peña Nieto.
Falta muchísimo para la sucesión, pero así pintan las cosas.
Bueno, suena correcto, pero, ¿en el caso de Puebla? Con las condiciones que vivimos, ¿quién será aquél que pueda hacer ganar al PRI?
Al rector Enrique Agüera lo han mencionado, pero él siempre se baja de ese barco. Él prefiere remar en el océano universitario. Y es que de tonto no tiene un pelo, él ha sabido conjuntar intereses no sólo políticos, periodísticos, empresariales, gubernamentales, sin necesidad de una sola bala ni un muerto.
Eso es habilidad política y hay que reconocerlo.
La pregunta sigue en el aire ¿quién?, ¿quién que sepa aprovechar esta tendencia favorable para los priistas?
En el PAN el juego está raro. Es real que hay panistas, y más bien la ultraderecha, que no quieren que llegue Rafael Moreno Valle Rosas a la gubernatura, pero el senador es quien tiene más trabajo político y la bendición de la maestra Elba Esther Gordillo.
En el PAN las cosas son distintas, ahora no es el partido, ahora su apuesta será el candidato.
Hay algo cierto: algunos panistas y algunos militantes de la secta que está incrustada en la derecha que prefieren al PRI en el Gobierno porque les da más posibilidades para negociar.
En fin.
Esto se pone mejor porque quién sabe qué chingaos vaya a suceder.
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